Información publicada en GARA el 23 de abril de 2002.


      Retiran 10.000 kilos de escombros tras el atentado ante la sede de Repsol

      · El coche-bomba estaba cargado con quince kilos de cloratita y otras sustancias El material estaba en una mochila colocada en el vehículo, robado sólo dos horas antes

      Cerca de 10.000 kilos de escombros y otros restos fueron retirados ayer de la sede central de la empresa Repsol YPF, junto al Paseo de la Castellana de Madrid, a consecuencia del estallido de un coche-bomba. Según indicaron las FSE, que atribuyeron el atentado a ETA, el vehículo había sido cargado con unos quince kilos de cloratita.

      GARA
      MADRID La deflagración del coche-bomba contra la sede de Repsol se produjo alrededor de la 1.00 del lunes en la calle Manuel Caldeiro, situada junto al Paseo de la Castellana y frente a las instalaciones de entrenamiento del Real Madrid. Justo unas horas antes, en la Ciudad Deportiva se había celebrado una junta de accionistas de la empresa petrolera hispano-argentina.

      Según testigos presenciales, los autores de la acción serían dos hombres, uno de ellos de alrededor de 25 años, complexión normal, media melena, y vestido con vaqueros y chaqueta de lana. Su acompañante, según datos de la Policía, tendría unos 35 años y sería más corpulento.

      El vehículo fue estacionado junto a la entrada de uno de los aparcamientos de los dos bloques de Repsol y con el maletero apuntando al edificio. La explosión se hizo notar en toda la zona norte de la capital española y produjo una densa columna de humo. Las FSE precisaron que el artefacto estaba compuesto por cerca de quince kilos de cloratita y otras sustancias, y que estaba metido en una «bolsa o mochila».

      La explosión provocó cuantiosos daños materiales en las oficinas de la empresa Repsol. Así, durante la madrugada se habían retirado ya diez toneladas de escombro, fundamentalmente cristales caídos a consecuencia de la onda expansiva. Además, en viviendas cercanas se rompieron ventanas, puertas y persianas, y diecisiete vehículos aparcados junto al Ford Fiesta utilizado en el atentado sufrieron desperfectos. Según el balance del Ayuntamiento de Madrid, resultaron afectados de una u otra forma seis edificios y 121 viviendas, aunque no hubo ningún realojamiento.

      El coche-bomba, además de quedar destrozado, se desplazó cerca de tres metros del lugar de la deflagración. El impacto, en cualquier caso, no provocó ningún cráter en el suelo, lo que fue destacado por el delegado del Gobierno español en Madrid y ex delegado en Nafarroa, Francisco Javier Ansuátegui, para asegurar que la explosión no resultó excesiva.

      El atentado no provocó daños personales. Unicamente tres vecinos recibieron atención médica por crisis de ansiedad. Poco después, otro más fue evacuado al hospital al sufrir un infarto que algunas agencias relacionaron con la explosión dado que, al parecer, le sobrevino tras acoger en casa a su hija y sus nietos.

      En caso de confirmarse la autoría de ETA, ésta sería su primera acción en Madrid desde el pasado 6 de noviembre. Aquel día fueron detenidos Ana Belén Egues y Aitor García Aliaga. En los meses anteriores, en Madrid la organización vasca había atentado con varios coches-bomba, entre ellos el colocado el 12 de octubre en el aparcamiento de la Plaza de Colón, justo en el lugar donde horas antes se había celebrado el desfile militar del Día de la Hispanidad.

      En agosto, ETA hizo estallar otro vehículo cargado de explosivos en el aparcamiento de la terminal 2 del Aeropuerto de Barajas. En julio había puesto otro en la calle Ocaña, que causó la muerte de un policía, y dos meses antes explotó otro en la céntrica calle Goya.

      Según los balances ofrecidos ayer por agencias policiales, ETA ha atentado con 33 coches-bomba desde el final del alto el fuego, en diciembre de 2000.

      A esta lista de atentados se refirió también el ministro de Interior español, Mariano Rajoy, para poner de manifiesto que los coches-bomba utilizados por ETA «son generalmente contra grandes empresas o contra intereses económicos».

      Rajoy desligó la acción del proyecto de su Gobierno para ilegalizar a Batasuna. Remarcó que ETA «ha asesinado y ha llevado a término acciones criminales mucho más radicales que estas dos últimas ­en referencia a la explosión del sábado en Getxo­ y no había proyecto de Ley de Partidos». Según aseveró, la organización armada «actúa cuando puede y procura causar el mayor daño posible».

      Para el titular de Interior, con estas actuaciones «ETA hace el esfuerzo de que es capaz para decir que está ahí, que tiene fuerza y que está operativa». Sin embargo, indicó que la organización «tiene una capacidad muy inferior» en los últimos tiempos, y aludió a las operaciones policiales llevadas a cabo contra ella.

      La Policía sospecha de un grupo itinerante por el sistema utilizado

      GARA

      MADRID
      Las FSE barajan la posibilidad de que el atentado fuera obra de un «comando itinerante» de ETA tras el primer análisis del procedimiento utilizado por los autores, que robaron el vehículo apenas dos o tres horas antes de su colocación en el distrito de Fuencarral, cercano a la sede de Repsol.

      La hipótesis policial se asienta sobre este hecho y sobre la constatación de que el explosivo, principalmente cloratita aunque incluye también otras sustancias, no había sido cargado en el coche directamente, sino que se encontraba en una mochila depositada en el maletero. Al parecer, el dueño de un bar de la zona afirmó haber visto a los dos presuntos autores de la acción manipulando algo en el Ford Fiesta rojo, en la calle Conde de Torralba, a unos 50 metros del lugar donde estalló, en la calle Manuel Caldeiro. Otro vecino dijo que, posteriormente, observó a los dos hombres aparcar el vehículo en doble fila y salir corriendo. Sin embargo, según otros testimonios que baraja la Policía, el más joven de ellos habría regresado luego para aprovechar el hueco dejado por otro vehículo, estacionar allí el Ford Fiesta, en la entrada a uno de los aparcamientos de Repsol y con el maletero apuntando a la sede de la petrolera, y alejarse del lugar andando.

      En vista de ello, La Policía investiga la posibilidad de que los supuestos miembros de ETA habrían decidido dar varias vueltas a la zona de la sede de Repsol hasta encontrar un sitio adecuado para su objetivo. El ministro de Interior español, Mariano Rajoy, estimó como «significativo» el hecho de que no mediaran siquiera tres horas desde el robo del coche ­su propietario detectó la sustracción entre las 22.00 y las 22.30­ y su deflagración posterior, pocos minutos antes de la 1.00. «No se trata del clásico atentado, como los perpetrados el año pasado y en 2000, que fueron con dinamita robada en Francia», significó Rajoy, que advirtió más paralelismos con la explosión del sábado en Neguri «por la bomba, la forma de colocarla y el material utilizado, muy similar al de Getxo».

      Siempre según fuentes policiales, en el material introducido en la mochila destacaba sobre todo la cloratita, una sus- tancia utilizada ya por ETA en otras ocasiones. Por su parte, la Ertzaintza no precisó el sábado cuál fue el explosivo colocado ante la vivienda de la madre de Cosme Delclaux, en una cantidad de 30 a 40 kilos.

      Con todos estos datos en la mano, el ministro dejó abierta la posibilidad de que el grupo autor de la acción sea un «comando Madrid» reconstituido o un grupo itinerante, aunque fuentes policiales citadas por la agencia Efe y el propio director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, se decantaron por esta segunda opción. Rajoy sólo indicó que «es pronto para desechar cualquiera de las dos hipótesis».

      Mientras, el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, preguntado sobre la posibilidad de que ETA cuente con un nuevo comando estable en la capital del Estado español, matizó que la Policía nunca ha descartado expresamente que la organización armada mantenga «algún tipo de infraestructura en Madrid», pese a las detenciones producidas el pasado mes de noviembre.

      La empresa Repsol ha aportado a las FSE las cintas grabadas por sus cámaras de seguridad con la pretensión de que puedan servir para aportar más datos y tratar así de identificar con exactitud a los autores.

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